La narración cinematográfica es un trabajo selectivo. Para contar una historia es preciso elegir sus momentos y sucesos más representativos, sin que el espectador pierda el sentido. Lo que no se ve debe quedar sugerido o explicitado Además, es preciso explicar cómo y porqué suceden esos cambios en el tiempo o en el espacio. Para ello se utilizan los recursos expresivos del lenguaje audiovisual:
Acentuación. Se produce cuando la duración de la película es igual al transcurso de tiempo que se sugiere. Es decir, existe una igualdad ente el tiempo de acción y el de proyección. No es muy frecuente y el ejemplo más conocido es el de "Solo ante el peligro" (1952) de Fred Zinnemann.
Continuidad. El tiempo de la realidad fluye en la misma dirección que el fílmico. Es el caso de las biografías lineales.
Simultaneidad. Se alternan dos tiempos vitales que suceden a la vez, pero en lugares distintos. En estos casos, la acción pasa de uno al otro. Se utiliza en películas de persecuciones o de suspense, o cuando el protagonista principal acude a salvar a otro personaje que se halla en peligro.
"Flash Back". Es un salto hacia atrás en el tiempo. Se usa para representar el retroceso a épocas anteriores o, simplemente, para mostrarnos lo sucedido unas pocas horas antes.
"Flash Forward". Es un salto hacia delante en el tiempo. Narra acontecimientos futuros, anticipaciones con respecto al presente de la historia, de modo que se puede conocer de antemano hechos que ocurrirán más tarde. Puede darse de dos formas, como una breve proyección hacia el futuro o como una premonición, un amplio salto en el futuro de la historia, para regresar a la narración inicial.
Tiempo psicológico. Una serie de planos largos con escasa acción puede aumentar la sensación de duración del film. Al contrario sucede con los planos de corta duración y donde pasan cosas de gran interés.
Elipsis. Es la supresión de algunos momentos narrativos y descriptivos de una historia, de tal manera que a pesar de no estar, se dan los datos suficientes para entenderlos como sucedidos o existentes. La elipsis vienen motivada por la necesidad de recortar el tiempo real:
Por razones narrativas (centrar el interés, sensaciones...)
Por razones técnicas de rodaje o interpretación que imposibilitan la filmación de ciertos hechos (accidentes, catástrofes...)
Por razones éticas que impiden la representación de asuntos incómodos (muertes reales, ejecuciones, evitar sexo explícito...)
Lo que no se ve debe quedar sugerido o explicitado Además, es preciso explicar cómo y porqué suceden esos cambios en el tiempo o en el espacio. Para ello se utilizan los recursos expresivos del lenguaje audiovisual: